Cala de la Fustera: la playa de Benissa que esconde historia, tradición y buena mesa
- 8 jul
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La Cala de la Fustera, situada en Benissa, Alicante, es un rincón de la Costa Blanca que combina la belleza natural con un trasfondo histórico y cultural interesante. Este pequeño paraje costero atrae a visitantes que buscan disfrutar de un entorno tranquilo, con aguas claras y un ambiente relajado, lejos del bullicio de las playas más concurridas. Más allá de su atractivo paisajístico, la cala guarda una historia ligada a su nombre y a las tradiciones marítimas de la zona.

Origen del nombre y su relación con la tradición local
El nombre "Fustera" proviene de la palabra valenciana fusta, que significa madera. Se cree que esta denominación está vinculada a antiguos oficios relacionados con la carpintería o la construcción naval que se desarrollaban en la costa. En tiempos pasados, la madera era un recurso fundamental para la fabricación de embarcaciones y otros elementos necesarios para la vida marítima. Aunque no existen registros concretos que detallen estos oficios en la cala, la conexión con la madera sugiere que la zona pudo haber sido un punto importante para estas actividades.
Este vínculo con la carpintería naval refleja la importancia que tuvo el mar para las comunidades costeras de Benissa, donde la pesca y la construcción de barcos eran parte esencial de la economía local. La Cala de la Fustera, por su ubicación y características, pudo haber servido como refugio o lugar de trabajo para quienes se dedicaban a estas tareas.
El entorno natural y el ambiente actual
Hoy en día, la Cala de la Fustera es una playa de tamaño medio, con arena fina y aguas transparentes que invitan al baño y a la práctica de deportes acuáticos como el snorkel. Su entorno está rodeado de acantilados y vegetación típica mediterránea, lo que aporta un aire de tranquilidad y naturaleza preservada.
El ambiente suele ser familiar y relajado, con visitantes que buscan disfrutar del mar sin las aglomeraciones propias de otras playas más turísticas. Es común ver a personas que llegan a pasar el día, familias con niños y aficionados a la pesca o al senderismo por los caminos cercanos. La cala ofrece un equilibrio entre la naturaleza y el acceso a servicios básicos, lo que la hace atractiva para quienes desean un contacto directo con el mar en un entorno cuidado.
La gastronomía junto al mar
En la actualidad, la Cala de la Fustera no solo es un lugar para disfrutar del mar y la naturaleza, sino también para saborear la gastronomía mediterránea. En esta cala se encuentra el restaurante El Rall, ubicado en Carrer del Navegant Pepe Ribes, 3. Este establecimiento ofrece platos elaborados con productos de mercado y de proximidad, conocidos como KM0, que garantizan frescura y calidad.
El Rall propone una carta basada en arroces, pescados frescos y carnes a la brasa, reflejando la tradición culinaria de la Costa Blanca. Comer en este restaurante permite disfrutar de las vistas al mar mientras se degusta una comida sencilla y auténtica, en sintonía con el entorno natural que rodea la cala.
La Cala de la Fustera representa así un espacio donde la historia, la naturaleza y la gastronomía se encuentran, ofreciendo una experiencia completa para quienes visitan Benissa. Su nombre, ligado a la madera y a la tradición marítima, añade un valor cultural que enriquece la visita, mientras que su entorno y oferta gastronómica permiten disfrutar del presente con todos los sentidos.


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