Un día inolvidable en la Cala de la Fustera: playa paseo y buena comida en Benissa
- 8 jul
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La Cala de la Fustera, en Benissa, es un rincón costero que combina la tranquilidad de una playa recogida con un entorno natural que invita a pasear y descubrir. Pasar un día aquí es una experiencia que mezcla el descanso junto al mar, la exploración de sus senderos y la posibilidad de disfrutar de una comida con sabores mediterráneos muy ligados al territorio. Esta guía práctica propone un itinerario para aprovechar al máximo la jornada en esta cala, ideal para quienes buscan un plan relajado y auténtico en la Costa Blanca.
Mañana en la playa
La mañana es el mejor momento para disfrutar de la Cala de la Fustera. Esta playa de arena fina y aguas claras se encuentra protegida por acantilados y vegetación típica mediterránea, lo que crea un ambiente recogido y poco masificado, especialmente fuera de temporada alta. El acceso es sencillo y cuenta con aparcamiento cercano, lo que facilita la llegada.
Al llegar, lo primero es elegir un buen lugar para instalarse. La cala no es muy grande, pero tiene espacio suficiente para quienes buscan tranquilidad y un entorno natural. La mayoría de los visitantes son familias, parejas y personas que disfrutan del mar sin grandes aglomeraciones. El agua suele estar limpia y tranquila, perfecta para nadar o simplemente refrescarse.
Durante la mañana, el sol ilumina la cala desde un ángulo que realza el color turquesa del mar y el verde de los pinos que bordean la playa. Es un momento ideal para relajarse, leer un libro o practicar snorkel en las zonas rocosas donde se pueden observar peces y algas.
Media mañana: paseo por la cala y alrededores
Después de disfrutar del mar, un paseo por los alrededores de la cala permite descubrir la belleza del paisaje y respirar el aire fresco del Mediterráneo. Hay senderos que bordean la costa y que llevan a miradores con vistas al mar y a la costa de Benissa.
El camino es accesible para la mayoría de personas y ofrece la oportunidad de observar la flora local, como pinos, palmitos y arbustos típicos. También es común ver pequeñas embarcaciones ancladas cerca de la orilla, lo que añade un toque pintoresco al paisaje.
Durante el paseo, se puede aprovechar para visitar la pequeña zona de tiendas y chiringuitos que hay cerca, donde se venden productos locales y refrescos. Es un buen momento para tomar un café o un helado antes de continuar con el plan del día.
Mediodía: hora de comer
Al llegar el mediodía, la mejor forma de completar la experiencia es con una comida que refleje los sabores de la zona. En la Cala de la Fustera, el restaurante El Rall es una opción que combina cocina mediterránea con producto de mercado y kilómetro cero. Su carta incluye especialidades como el arroz caldoso de marisco y el arroz de conejo y caracoles, platos que representan la tradición culinaria de la región.
El restaurante cuenta con una terraza con vistas al mar, lo que permite seguir disfrutando del entorno mientras se degusta la comida. El ambiente es relajado y frecuentado por locales y visitantes que buscan una comida de calidad sin grandes pretensiones.
El precio medio por persona ronda los 29-30 euros, lo que refleja la calidad de los ingredientes y la elaboración cuidada de los platos. Esta opción aporta un cierre equilibrado al día, combinando el placer de la gastronomía con la belleza natural de la cala.


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